Las fronteras no han dejado de moverse en Europa

A los españoles, las fronteras nos parecen algo fijo y estable. No en vano, las fronteras en la Península Ibérica apenas se han movido en los últimos siglos. Salvo cambios menores, como la cesión a Francia del Rosellón, la conquista inglesa de Gibraltar en 1704, o la anexión de Olivenza a España en 1801, las fronteras han permanecido estables.

Pero ésta no ha sido la tónica habitual en el viejo continente. Por poner varios ejemplos, las ciudades polacas de GdanskWroclaw, hace 70 años eran parte de Alemania (Dánzig y Breslau).

La ciudad de Königsberg, flamante capital de la Prusia Oriental Alemana, desapareció en 1945. En su lugar surgió Kaliningrado, exclave de la Unión Soviética (hoy Rusia) en el Mar Báltico. Dichos cambios de soberanía a menudo significaban el éxodo obligatorio de aquellos que allí residían.

Pongamos como ejemplo un mapa político de la Europa de 1818, hace escasos 200 años. Comparémoslo con la Europa actual y encontraremos notables diferencias.

Las fronteras del Siglo XIX, tras el Congreso de Viena

Las fronteras de Europa tras el Congreso de Viena - por Alexander Altenhof - licenciado bajo CC BY - SA 4.0
Las fronteras de Europa tras el Congreso de Viena – por Alexander Altenhof – licenciado bajo CC BY – SA 4.0

España y Portugal están “tal cual”, pero ¿y el resto de Europa? Echamos de menos países como Alemania o Italia, que ni siquiera existían aún. Y aunque pueda parecer que estos países siempre hayan estado ahí, son países de reciente creación.

Italia no se reunificó hasta 1860, mientras que Alemania no haría lo propio hasta 1871. Bélgica no se independizaría del Reino de los Países Bajos hasta 1830, mientras que Polonia, sería un protectorado ruso, la denominada Polonia del Congreso. Debería de esperar hasta 1919 para recuperar de nuevo su independencia.

Irlanda formaría parte del Reino Unido hasta 1922. Únicamente tras una Guerra de Independencia la mitad sur de la isla se independizó, formando el Estado Libre Irlandés. La península de los Balcanes estaba dominada por el Imperio Austriáco y por un Imperio Otomano en su máximo esplendor.

Las fronteras tras la Primera Guerra Mundial

La primera gran reconfiguración de las fronteras se llevaría a cabo tras el fin de la Primera Guerra Mundial. El fin de la Guerra y  la firma del Tratado de Versalles, supuso la caída de los grandes imperios. Veamos a continuación un mapa político de Europa en 1920, un siglo después del mapa anterior, y casi un siglo antes de la Europa actual. Los cambios son notables.

Europa en 1920
Europa en 1920 – por Exec – Licenciado bajo CC BY – SA 3.0

El otrora todopoderoso Imperio Austrohúngaro se había desmembrado. Surgirían Austria, Hungría, Checoslovaquia, Ucrania, y el Reino de los Croatas, Serbios y Eslovenos (futura Yugoslavia). El Imperio Otomano, que llegó a dominar parte de Europa y Oriente Medio, daba paso a una Turquía laica.

En el Imperio Ruso triunfaba la Revolución Bolchevique de 1918, dando paso a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Las Repúblicas Bálticas, EstoniaLetonia, y Lituania consiguieron su independencia del Imperio Ruso. Polonia recuperaba su independencia después de dos siglos partida entre el Imperio Ruso y Prusia.

Alemania se vio obligada a ceder territorio a Polonia y a permitirle un acceso al mar por el denominado “Corredor Polaco”. Este hecho provocaba que la región de Prusia Oriental quedase aislada del resto de Alemania, siendo fuente de disputas en los años previos a la II Guerra Mundial.

La ciudad de Dánzig, que nombrábamos al principio del artículo, dejaba de pertenecer a Alemania para ser, bajo mandato de la Sociedad de Naciones, un protectorado de Polonia. Y por último, las regiones de Alsacia Lorena, volverían a formar parte de Francia, a la que habían dejado de pertenecer en 1871.

Las consecuencias del Tratado de Versalles junto con la crisis económica de 1929 favorecerían el ascenso de los extremismos en Europa (nazismo, comunismo y fascismo), abocándola inevitablemente a la II Guerra Mundial. Tras la contienda, se produjo la segunda y última gran reestructuración de las fronteras en el último siglo.

Las fronteras tras la II Guerra Mundial

La Unión Soviética extendería sus territorios occidentales a costa de Polonia, que a su vez se desplazaría hacia el oeste a terreno que había pertenecido a Alemania durante siglos. Alemania fue dividida en dos estados: la República Federal Alemana (Alemania Occidental), perteneciente al bloque occidental, y la República Democrática Alemana (Alemania Oriental), una dictadura comunista alineada con Moscú. A su vez Berlín, la antigua capital del Reich, fue dividida en dos, Berlín Este (capital de la RDA) y Berlín Oeste, separadas por el infame Muro de Berlín.

Las fronteras tras la caída del Muro de Berlín

Mapa de países de Europa
Mapa de países de Europa – por San José – Licenciado bajo CC BY-SA 3.0

Sería la caída del muro de Berlín será el último acontecimiento que permitiría reconfigurar las fronteras europeas.

Tras la caída de la dictadura comunista en Alemania Oriental, Alemania se reunificaría en 1990. En 1991 colapsa la URSS. Recuperarían su independencia UcraniaBielorrusia, Moldavia y las Repúblicas Bálticas (Estonia, Letonia y Lituania).

La disolución de Checoslovaquia y la desmembración de Yugoslavia, terminarían de configurar las fronteras actuales de Europa. Estas se mantendrían estables hasta 2014, cuando Rusia se anexionó Crimea.

Por último, os dejamos un interesante vídeo. En él podremos ver el movimiento de las fronteras europeas desde el inicio de los tiempos hasta hoy.

¿Y vosotros qué pensáis? ¿Las fronteras quedarán por fin estables durante una larga temporada? ¿O veremos nuevos movimientos en un futuro reciente? Os invito a dejar vuestra opinión en los comentarios.

Un comentario sobre “Las fronteras no han dejado de moverse en Europa

  • el 14/01/2017 a las 19:48
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    Hay un cuento muy interesante sobre el tema de las fronteras. Es el siguiente:

    Una nave extraterrestre aterrizó en la Tierra y después de observar cómo vivíamos los humanos, le preguntaron a un terrícola como hacíamos para dividir los territorios con fronteras, a lo que el terrícola le respondió: “O por matrimonio o por guerra”

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