Las fronteras no han dejado de moverse en Europa

A los españoles, las fronteras nos parecen algo fijo y estable. No en vano, las fronteras en la Península Ibérica apenas se han movido en los últimos siglos. Salvo cambios menores, como la cesión a Francia del Rosellón, la conquista inglesa de Gibraltar en 1704, o la anexión de Olivenza a España en 1801, las fronteras han permanecido estables.

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